Valencia

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La torre, gran testigo de la historia

sábado, 23 de enero de 2010

El cielo se equivocó... [casualidades de la vida]


Como sabrán, estoy recién operado y por ahora duermo con mi padre, pues su cama es mucho más accesible que la mía. Hoy, se ha despertado temprano, ha prendido la televisión y se ha vuelto a dormir. ¿Por qué comento esto? Porque me ha despertado y no he podido reconciliar el sueño, así es que me he entregado al placer de ver la televisión.
He cambiado el canal y me he encontrado la película de finales de los ochenta: El cielo se equivocó, una historia maravillosa con Robert Downey Jr. La posibilidad de reencarnar y de encontrarse con personas que se conocieron en otras vidas suena algo interesante. Así es que terminé viendo la película entera...
Curiosamente, en los últimos años pude vislumbrar muchísimas imágenes de otros lugares, principalmente España, pero en otra época, en otros tiempos, en otros siglos. Entendí de donde surgió mi amor por España y por México, llegó el momento en que pude ver una imagen del Valle de México durante la Colonia Española, la limpieza del aire y la calidez del clima. Pude observar a la Ciudad de los Palacios en el siglo XVII, donde tuve una gran pelea con alguien, pude observar edificios, que actualmente se están cayendo, como si estuvieran recién inaugurados. Visité España y en algunas ciudades me conduje como si estuviera en mi casa, podía caminar sin perderme: Madrid, Barcelona..., tiempo después pude ver porqué salí corriendo de Valencia, tanta tristeza en esa ciudad.
Ahora entiendo la razón de que mi padre prendiera la televisión y me despertara.
Coincidencias de la vida...
Algún día le decía a mi terapeuta que esto de ver vidas pasadas era como un boleto para ir directo al psiquiátrico, pero también le comentaba que eso servía para afrontar el presente, pues justificaba de alguna manera todos los miedos y emociones que me anclaban al pasado.
Finalmente, el año pasado ralicé un proceso bastante interesante que tiene que ver con programación neurolingüística y con algunos rituales mágicos. Ahí entendí muchas de las cosas que viví, que vivo y que viviré. Que la vida es una elección, y que construimos el destino poco a poco.
Por otro lado, se pudieron percatar del uso del antepretérito en mi redacción de hoy, pues leí en una revista que éste se utiliza para acciones que acaban de ocurrir.
Bendiciones para todos.

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